miércoles, 4 de septiembre de 2013

El folklore, palentino y castellano, se viste de luto

Con tan solo 53 años y en plenas fiestas de San Antolín que durante tantos años vivió intensamente, ha fallecido José María Silva: legendario dulzainero palentino, defensor a ultranza del acervo popular y recuperador, divulgador e intérprete del folklore castellano. Son innumerables los conciertos ofrecidos en plazas, teatros y calles con motivo de fiestas patronales, fiestas de barrios y procesiones; como innumerables son también las melodías, danzas y bailes tradicionales por él interpretados a lo largo de toda la provincia y la comunidad, bien junto a sus hermanos Juan Cruz y Reyes, bien en agrupaciones que él mismo fundó como "Los dulzaineros de Campos" o "Almacántaro".
Fotografía realizada a las puertas del Cielo

Sus primeros coqueteos musicales se remontan al año 1979, de la mano de la que será su inseparable compañera hasta su crepúsculo: la dulzaina. Con el tiempo también se plegarían a su antojo otros muchos instrumentos como: la gaita sanabresa, la flauta de tres agujeros junto al salterio o chicotén, la chirimía o el laúd árabe. Es por ello que Silva atesoraba una ingente colección de instrumentos que le servían de excusa para impartir conferencias, organizar exposiciones y realizar conciertos didácticos. Actualmente se encontraba trabajando en un libro sobre la dulzaina en Tierra de Campos.

Si bien hasta ahora hemos destacado su faceta musical, no era ni mucho menos la más importante. Tal y como pudimos comprobar en el entrañable y multitudinario homenaje que se le brindó en la tarde de ayer en la capital palentina, era su humanidad y generosidad, su alma incombustible y festiva lo que más le caracterizaba. Y desde luego su mayor legado no ha sido su arte, que también, sino la avalancha de personas que le queremos y admiramos.

Mi más sentido pésame a su familiares y amigos, en especial a Chus, su mujer y su musa.

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